lunes, 6 de marzo de 2017

El gran libro de la Dragonlance

De todos lo entornos de D&D, posiblemente Dragonlance sea al que menos aprecio tengo, por varias razones difíciles de explicar sin alejarme demasiado de los propósitos de esta entrada. Sin embargo, uno ha de saber reconocer cuándo se encuentra ante un gran producto, y creo firmemente que éste es el caso.




El gran libro de la Dragonlance es la edición en castellano de 1990 del libro The Art of the Dragonlance Saga publicado por TSR en 1987. La editorial española Timun Mas, al calor del éxito que estaba teniendo la trilogía de novelas Crónicas de la Dragonlance, se decidió a publicar un libro en cartoné y 128 páginas con reproducciones de acrílicos, entintados y otros procesos utilizados en el diseño y desarrollo artístico de la saga de juegos y obras literarias, incluyendo preciosos bocetos de los principales autores contribuyentes: Larry Elmore, Jeff Easley, Keith Parkinson, Clyde Cadwell, Diana Magnuson, Jeff Butler o Valerie Valusek. Me gusten más o menos, coincida o no con su forma de enfocar la fantasía con respecto a lo que es el juego de rol de D&D, debo reconocer que todos son monstruos de la época, y su trabajo contribuyó sin duda a hacer afición y a extender el hobby.

El libro incluye obras de artistas más relacionados con otras tendencias, como David Sutherland y Denis Veauvais —hoy más vinculados con el juego clásico de las primeras ediciones— o Stephen Fabian —el buque insignia de Ravenloft en los 90—. Aparecen descripciones impagables de cómo se desarrolló y coordinó el proceso creativo que dio forma a muchas de las obras, y se incluyen bocetos geniales y variantes a medio terminar. El catálogo de ilustraciones, debido a su temprana fecha de publicación, se centra en las escenas icónicas de los compañeros descritas en las Crónicas y en las Leyendas, y no incluye a autores contemporáneos que contribuyeron a modernizar la imagen del escenario, como Matt Stawicki. Muchas de ellas pueden verse en distintos suplementos de AD&D de la época, pero todas tienen en común el carácter idealizado, brillante, colorido, de alta fantasía, propio de Dragonlance; tan distinto a lo que había sido D&D hasta 1983.

El gran libro de la Dragonlance debió tener una muy buena acogida en su día, a tenor de las subsiguientes reimpresiones con distinta portada y maquetación que aparecieron a lo largo de los años (reediciones de 1998 y 2004), conforme el catálogo de novelas crecía y crecía hasta que, a la sazón, murió de éxito.











3 comentarios:

  1. Estaría bien un artículo explicando las distintas razones por las que Dragonlance es una de las ambientaciones que menos te gustan :)

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  2. De acuerdo Surf, intentaré explicarlas en un artículo. Como siempre, muchas gracias por comentar.

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