sábado, 21 de abril de 2018

Crónica de Bresnius · XXV

25 de tarsakh del año 1368 CV
Antiguo templo de Tyr al Suroeste de Sturnheim, Valle de la Pluma

Antes de proseguir, dejamos el cofre con las 1.000 monedas de oro, la armadura de placas del duergar, el martillo de guerra de Tomas y mi mayal envueltos en la piel de oso bajo la mesa del comedor, para tenerlos cerca de la salida. Tenemos que asegurar el resto de túneles antes de acceder a la capilla subterránea.

En una estancia junto a la laguna nos encontramos con un hombre y una mujer, licántropos-rata sin metamorfosear. Se dicen adoradores de la naga desde hace 12 años. Nos piden tregua, dicen que son los últimos de los suyos que quedan, y hubiera estado dispuesto a dejarles marchar, pero Bathory decide que no pueden escapar, lo cual tampoco me parece mal, no podemos fiarnos de ellos. A pesar de su gran agilidad no tardan demasiado en caer. Llegaron más tarde que el engaño de Valdar, así que no sabrían nada al respecto, aunque en su habitación cuelga un valioso tapiz en el que se representa Sturnheim, y hay una estatua de un dragón en vuelo. En cualquier caso, parece que las ideas sobre el engaño surgieron de aquí.

Pero lo más sorprendente es que, además de dos tazones de oro con incrustaciones de esmeralda y una armadura eminentemente mágica de cuero negro que se adapta a la talla de Astric, encontramos dos abundantes tesoros. Uno en un enorme cofre de roble labrado, con unas 500 gemas, cerca de 1.000 monedas de platino, cuatro pociones, un ungüento y un pergamino clerical en su interior. Y otro en la oquedad bajo una trampilla oculta por una alfombra, con más de 20.000 monedas de oro y el doble en plata, una docena de diamantes, unas 50 perlas y 18 botellas de excelente coñac.

Probablemente este último sea la fortuna robada bajo engaño a los habitantes de Sturnheim. Lo más justo sería que una mitad se destinase a su fin original, la construcción del templo de Tyr, y la otra mitad revirtiese directamente en los habitantes, para tratar de paliar lo que han sufrido durante todo este tiempo. De todas formas, si se erige el templo, creo que debería al menos dedicarse una capilla o altar a cada una del resto de deidades de nuestra compañía: Mielikki, Mystra y Tymora. De todas formas habrá que tratar de averiguar qué es lo que les robaron antes de decirles lo que hemos encontrado. No podemos cargar con todo, así que lo dejamos en la estancia, a la espera de recogerlo a nuestra partida, si es que logramos salir de aquí con vida.

Continuando por otra puerta que hay en la habitación, llegamos a un pasillo que termina en la sala de los huesos colgados. En su parte central hay dos cortos pasillos, uno a cada lado. Uno de ellos da acceso a una horrible estancia con restos de comida y un intenso olor a excrementos ratoniles. De todas formas, decido registrarlo. Así, encuentro un valioso sello de Sturnheim y una rodela de peltre a la luz de la antorcha. Solo queda una zona por asegurar antes de entrar a la capilla.

La estancia parece un dormitorio, con una cama cubierta por un basto dosel. Le hago señas a Bathory para que dispare a través de él, pero por una vez reprime su agresividad innata. Craso error. Cuando se acerca, dos hombres-rata surgen tras las telas y le atacan. Hicimos bien en no dejar escapar al hombre y la mujer, nos habían engañado. Cuando Astric y Tomas corren en su ayuda, tres hombres-rata más salen de debajo de la cama a la velocidad del rayo. Son realmente rápidos. La contienda es cruenta al vernos superados en número y posición. Enfrentarnos a los siete a la vez hubiera sido mucho peor. A pesar de ello, conseguimos derrotarles. Bajo la cama custodiaban un jarrón antiguo y cuatro vasos de oro. Esperamos poder recogerlos también cuando abandonemos este lugar. Tomas nos alerta sobre el lienzo que cuelga tras la cama, al tocarlo ha sentido empequeñecer. Debemos tener cuidado con esa tela encantada.

Una vez parece que no hay más enemigos en estas cavernas, decido conjurar el poder para sentir la magia, quiero repasar todas las estancias por si algo se nos ha pasado por alto. En efecto, hallo presencia de la Urdimbre en varios objetos del hombre y la mujer rata sin metamorfosear. Tomas puede aprovechar bien la ballesta y las saetas, y Bathory el florete, así como la capa y el anillo de protección. Ahora sí, tras reponer fuerzas, es momento de volver a la laguna de Rajisa y recorrer el camino que lleva a la antigua capilla en la que Astara depositó aquello que Nedrezar tanto teme y ansía.

Bresnius de Mystra, servidor del Misterio



Hombre-rata

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